Ubicada sobre una parcela excepcionalmente plana en la parte alta de Sotogrande, Villa KALMA nace de una arquitectura serena, funcional y profundamente conectada con el paisaje. La orientación de la vivienda, abierta hacia el este, permite aprovechar las vistas sobre la naturaleza y el Mediterráneo, al tiempo que construye una relación fluida entre los espacios interiores, los jardines y la piscina.
Villa KALMA es un proyecto de ARK Architects diseñado por Manuel Ruiz Moriche, director creativo y cofundador del estudio. Su planteamiento parte de una premisa especialmente clara: aprovechar las características poco habituales de una parcela prácticamente plana para crear una vivienda cómoda, intuitiva y fácil de habitar, desarrollando gran parte del programa principal en un único nivel.
La topografía permite que la planta baja concentre los espacios esenciales de la vida cotidiana —salones principales, cocina, acceso y varios dormitorios—, todos ellos conectados directamente con el exterior. En la planta superior se sitúan la master suite y un dormitorio adicional, desde una posición privilegiada que amplía las vistas hacia el entorno natural y el mar.
Una vivienda concebida desde la funcionalidad
La organización de Villa KALMA responde a una distribución clara en tres niveles: basement, planta baja y planta primera.
La planta baja concentra prácticamente toda la vida cotidiana de la vivienda. Los principales espacios de estar, el salón, la cocina, el acceso y varios dormitorios se desarrollan en un mismo nivel, favoreciendo una circulación fluida y una conexión constante con los espacios exteriores.
Esta disposición es una de las claves del proyecto. Frente a la complejidad topográfica habitual de muchas parcelas de Sotogrande, las características de este terreno hicieron posible diseñar una casa en la que los recorridos resultan especialmente naturales.
Para Manuel Ruiz Moriche, la comodidad y la funcionalidad son precisamente dos de los aspectos más importantes de Villa KALMA: una arquitectura concebida para que la experiencia diaria de la vivienda resulte sencilla, intuitiva y agradable.
Patios que llevan la luz hasta el corazón de la casa
Bajo la vivienda, el basement ocupa prácticamente toda su huella y alberga los espacios complementarios destinados al bienestar, el ocio y el funcionamiento de la villa.
Gimnasio, sala de televisión, cine, spa, sauna, vestuarios, sala de juegos y despacho conviven con las áreas de back of house, alojamiento para el staff, lavandería e instalaciones técnicas.
Sin embargo, este nivel no se concibe como un espacio aislado del exterior.
Una sucesión de patios perfora la arquitectura desde las plantas superiores y desciende hasta el basement en forma de cajas de luz y jardines interiores. Estos vacíos introducen iluminación y ventilación natural en las zonas inferiores de la vivienda y generan pequeños paisajes que acompañan los recorridos interiores.
La arquitectura consigue así que incluso los espacios más privados o funcionales mantengan una relación constante con la naturaleza.
Piedra, luz y serenidad
La identidad de Villa KALMA también se construye a través de su materialidad.
El exterior de la vivienda está revestido en travertino, mientras que la piedra natural se extiende igualmente alrededor de la piscina y por numerosos espacios del proyecto, creando una lectura material continua.
La elección de una paleta contenida permite que sea la luz la que transforme la arquitectura a lo largo del día. Texturas, sombras y reflejos cambian progresivamente, reforzando una atmósfera cálida y tranquila.
Es una aproximación muy ligada a la filosofía de ARK Architects: trabajar simultáneamente con la emoción y la función, entendiendo que ambas deben formar parte de una misma experiencia arquitectónica.
En Villa KALMA, la materialidad no busca imponerse. Al contrario, acompaña al paisaje y contribuye a generar esa sensación de serenidad que define el proyecto.
Una arquitectura pensada para ser vivida
La misma atención aplicada a la arquitectura se traslada al equipamiento y a los espacios interiores. La vivienda incorpora soluciones y firmas de alta gama seleccionadas para responder al nivel de prestaciones del proyecto, incluyendo una cocina equipada con sistemas profesionales de Sub-Zero & Wolf.
Pero más allá de sus dimensiones, materiales o equipamiento, Villa KALMA encuentra su verdadera identidad en la forma en la que se habita.
Una casa abierta al paisaje pero capaz de preservar la intimidad. Sofisticada en su ejecución pero sencilla en su funcionamiento. Una arquitectura donde cada espacio, recorrido y material contribuye a crear una misma sensación: calma.



