La luz es uno de los valores que definen a ARK Architects, junto a bioarquitectura, diseño, lugar, materiales y sostenibilidad. Es por ello que todas las construcciones bajo la firma de ARK llevan este valor más allá, donde se le da un protagonismo digno de admirar.
TAI refleja este valor en todo su esplendor, un proyecto en el que la luz es un elemento matérico, así lo define Manuel Ruiz Moriche, co-fundador y director creativo de ARK Architects.
“Es un material más con el que estamos esculpiendo y creando el proyecto, como si la luz fuera otro material más de nuestra paleta”.
TAI es un proyecto en el que a través del atrio, se genera una secuencia de matices de luz que van desde la penumbra hasta la luz absoluta en el exterior, a través de los filtros y de toda esa gran caja de luces que es el atrio, generándose esa secuencia y estas diferentes atmósferas propias de la arquitectura oriental.
Para Manuel Ruiz, en TAI la luz es el tema central del proyecto, ya que toda su atmósfera gira en torno a ella, cuyos filtros ayudan a graduar y a tamizar esa luz de dentro a fuera, creando una diferencia de matices y secuencias.
“Hay un símil que a mí me gusta mucho, que me viene a la cabeza cuando pienso sobre la importancia de la luz en la arquitectura, y es que la luz es como el director de orquesta, siendo los instrumentos los materiales.”
La luz va marcando el ritmo de la melodía, afinando cada material y dándole su connotación, donde los materiales se van templando y cambiando.
“Por eso para mí la luz es casi el director de orquesta que afina, entona y pone cada cosa en su sitio, produciéndose esa magia en la secuencia de notas generadas por cada uno de los materiales, viendo cómo reaccionan ante la luz y hacen que un proyecto vibre y sea absolutamente mágico”, Manuel Ruiz Moriche.



